lunes, 8 de junio de 2009

AÑO NUEVO MAPUCHE


Estamos a paso del We-Tripantu o Año Nuevo para la Nación Mapuche y desde las comunidades habrá festejos y celebraciones para acompañar la naturaleza y la madre tierra en la renovación de la vida. Es decir, habremos hecho nuestras ceremonias del baño de la madrugada, nguillatun, palin quizás unos valientes habrán hecho su mafün (casamientos). Otros recibiremos hasta unos saludos y buenos deseos a través de internet y/o celulares de algunos amigos y, afiches pegados en las paredes de las instituciones gubernamentales y ongs nos indicarán que hemos sido partícipes y celebrado el Wüñoy Tripantu o We-tripantu.


Lo anterior, nos permite entender que desde un tiempo hasta aquí hemos posicionado la celebración del we tripantu en éstos dos países hoy llamado Chile y Argentina; ahora es necesario avanzar y dar otro paso, pero más agigantado, con el propósito de visibilizar y posicionar que en todos los pueblos originarios del Hemisferio Sur celebramos La Renovación o Nuevo Ciclo de Vida de la Naturaleza, eso significa que tenemos nuestro propio año nuevo, más real y acorde con los ciclos naturales y pertenecientes a éste lado del planeta.


Solo de ésta forma acercándonos al comportamiento y entendiendo la naturaleza con sabiduría como lo hicieran nuestros abuelos vamos aportar en la protección y proyección de nuestra Ñuke Mapu (madre tierra) frente a tantos atropellos del mundo moderno actual.


Les invito a ser partícipe junto a los suyos para iniciar una Campaña de Visibilización y Posicionamiento de la Existencia de Un Año Nuevo para el Hemisferio Sur.


Felíz Año Nuevo:

América, África, Australia, amigas, amigos y hermanos de las Primeras Naciones Originarias......del Sur.

Felíz Año Nuevo del Hemisferio Sur...!

El cosmos y el universo, la tierra y la naturaleza, las culturas y los pueblos originarios de América del Sur, África del Sur, Australia y otros pueblos, pertenecientes a éste lado del mundo (hemisferio sur), estamos celebrando el inicio del nuevo ciclo, con el nuevo despertar de la tierra y naturaleza. En estos días de junio (23 en la madrugada) correspondiente al calendario del hemisferio norte (Calendario Gregoriano), germinarán nuevas vidas, energías, sueños, desafíos y esperanzas. Para la Nación Mapuche será el we-tripantu, para los Pueblos Andinos Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata y seguro que los hermanos de los pueblos originarios de Australia y África del Sur, habrán de realizar también sus propias celebraciones con sus propios nombres.


Significa que en el planeta o en el mundo, no existe un solo momento del inicio de un nuevo ciclo o "Año Nuevo" sino que la naturaleza y el cosmos determinan el ordenamiento de los ciclos de vida en cada extremo del planeta o hemisferios, a través, de su propio ordenamiento cósmico, los cuales permiten la renovación de energías y/o fuerzas que emergen desde la tierra dando paso a la procreación, nacimientos y brotes de nuevas vidas. Los pueblos o culturas originarias comprendieron dicha normativa pudiendo estructurar su existencia individual y colectiva en base a los procesos y hechos que acontecen en la naturaleza, con ello pudieron además determinar con exactitud el inicio o renovación de la naturaleza (Año Nuevo) del Hemisferio Sur.


Las celebraciones del inicio del nuevo ciclo de nuestros pueblos en éste hemisferio, data de miles de años, aunque todas se diferencian en sus formas, pues todas dependen de la ubicación o espacios geográficos donde estén asentadas (selva amazónica, altiplano andino, llanuras, norte sur, este o oeste, etc.) pero, lo que no cambia es en sus contenidos, por cuanto todos y absolutamente todos los pueblos originarios nos regimos bajo el ordenamiento cósmico o ley de la naturaleza. Todas éstas celebraciones tienen sentido y están vinculadas a la renovación e inicio de la vida de los animales, personas, plantas a partir de ésta fecha.


Cuando hemos perdido el sentido y la verdadera relación con la naturaleza es que hemos perdido y confundido el camino hacia la vida. Nos sometimos a vivir bajo la normativa o ley humana, transformamos nuestra vida en el materialismo, egoísmo, consumismo y nos olvidamos de lo nuestro. Muchos hoy recreamos lo que nos va quedando, pero pocos sabemos el real sentido de nuestras celebraciones y otros confundidos por las religiones occidentales propiciamos el sincretismo en nuestras propias ceremonias espirituales.


Así hoy los hijos de la tierra del Sur, celebramos un año nuevo que no nos corresponde, ni está dentro del ordenamiento del cosmos, ni de la naturaleza de éste lado del hemisferio. El 1 de enero es la celebración cercana al nuevo ciclo o Año Nuevo de una mitad del planeta correspondiente al Hemisferio Norte. Y la celebración del we-tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, es el acompañamiento que hacemos los hijos de la tierra, a nuestros hermanos "la naturaleza" en su regreso a la vida, en su despertar, y emergencia en éste Hemisferio y en ésta época.


Quisiéramos que un día, los habitantes de éste lado del mundo, quienes habitamos "hacia el Sur del Hemisferio", pudiésemos celebrar colectivamente algo nuestro, algo real, que pertenezca a nuestras vidas, a la naturaleza, al universo. Quisiéramos compartir con todos los hombres y mujeres de América y el Mundo, nuestro We-Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, y convertirlo en la celebración del inicio de un Nuevo Año del Hemisferio Sur.


De ésta manera iniciaríamos el re-encuentro con nosotros mismos, con la naturaleza, la madre tierra, con los pueblos originarios, con los amigos de la sociedad civil de América, África, Australia, blanco, moreno, afro, rubio, bajitos, gorditas, flaquitas, bonitas, chicas o grandes. Todos (as) estamos llamados a iniciar una Nueva Historia de relaciones horizontales y de Coexistencia entre los pueblos originarios, la sociedad civil y el cosmos.


Les invitamos a experimentar junto a la naturaleza, a orillas del mar, la cordillera, junto a su familia, con sus amigos, la llegada de un nuevo año en el hemisferio sur. Les invitamos además a renovar el compromiso de respetar, cuidar y proteger la naturaleza y mantener el equilibrio y armonía con todas las formas de vida que sustenta la madre tierra y la naturaleza; por cierto es oportunidad poder conectarnos nuevamente con los espíritus de nuestras abuelas y abuelos y del universo.